Un jefe que quiere controlar absolutamente todo y no tiene la capacidad de delegar responsabilidades en los miembros de su equipo. Así podríamos resumir el concepto del micromanaging, una actitud gerencial poco recomendable que puede acabar totalmente con un equipo de trabajo.

El gerente de compras de una empresa decide trabajar con cierto proveedor, pero el CEO de la empresa parece creer saber más que él y escoge una opción diferente. Luego toma decisiones que corresponden al departamento de recursos humanos, al equipo de creativos y prácticamente busca tener influencia directa sobre todos los aspectos que corresponden a sus empleados.

¿Qué sucederá en esa empresa? En poco tiempo se verán las consecuencias negativas del micromanaging. Es imposible que las cosas resulten de una manera óptima si desde la gerencia no se permite que cada individuo desarrolle las habilidades que posee y realice los trabajos para los que está capacitado, y para lo cual se le contrató.

¿Por qué ocurre el micromanaging?

Las razones de que ocurra este fenómeno pueden ser muchas, pero por lo general tienen que ver con problemas de inseguridad o de falta de confianza en el equipo por parte del gerente. Si como jefes no confiamos en nuestros empleados, es hora de revisar donde está el fallo.

El micromanaging es un afán injustificable de controlar cada detalle. Esta inseguridad que demuestra el gerente eventualmente termina por contagiar a todo el equipo. Imagina que realizas un trabajo y tu jefe, sin motivo alguno, decide que es mejor que él se haga cargo de eso para estar seguro de que saldrá bien.

Sin duda la confianza de un trabajador en sus habilidades se ve resentida y se verán las consecuencias en los próximos trabajos. La moral y autoestima de cada uno de los integrantes del grupo comienza a reducir; así se produce una baja en la productividad que culminará irremediablemente con la disolución del equipo o con su permanencia pero en un estado mediocre, por debajo de las capacidades con las que llegaron al cargo.

Delegar para triunfar

Delegar es un verbo que con frecuencia evadimos tanto en la oficina como en la vida personal, pero su importancia es tal que puede marcar la diferencia entre un éxito y un fracaso.

Napoleón Hill, autor del libro “Piense y hágase rico” dijo: “El líder capaz, entrena su suplente el cual puede delegar a voluntad cualquier detalle de su posición. Sólo de esta manera un líder se multiplica y se prepara para estar en muchos lugares y dar atención a muchas cosas al mismo tiempo”.

No en vano fue asesor de muchos presidentes de Estados Unidos, porque poner en práctica frases como esta puede convertir a un jefe común en un buen líder. Se trata de estar en todos los lugares a la vez, sin estarlo, haciendo uso de las habilidades de todo el equipo. Si alguno de los integrantes del mismo en realidad no es digno de confianza para delegarle actividades, puede ser la hora de prescindir de él.

No todos los líderes del mundo saben delegar, pero esta es una de las cualidades que diferencian a uno bueno de uno malo.

¿Qué trabajo puede ser más difícil que ser presidente de un país? Si delegar tareas es una de las principales estrategias del jefe de Estado de una nación, sin duda es una buena idea aplicarlo en cualquier empresa.

“El mejor ejecutivo es aquel que tiene el suficiente criterio para elegir buenos colaboradores para hacer lo que hay que hacer, y la suficiente fuerza de contención para no entrometerse mientras lo hacen”, dijo una vez Theodore Roosevelt, presidente de Estados Unidos. No podemos estar más de acuerdo con él, cuando hallamos a alguien que sabe hacer su trabajo, lo mejor es dejarlo hacer lo que mejor hace sin meter las narices hasta ver el resultado final.

No hay que ir tan lejos en la historia para ver ejemplos de que delegar funciona. Barack Obama, uno de los presidentes de la historia contemporánea de Estados Unidos mejor valorados por la población también era del tipo de líder que sabe distribuir las tareas entre todo el equipo.

“He aprendido que si un problema es fácil, nunca debe llegar a mi mesa”, dijo. Es así, imagina por un segundo que en vez de acudir a una junta de negocios importante, te preocupes por ir a comprar el material de oficina, resolver un asunto con un empleado o administrar las vacaciones del equipo. Ninguna de las tareas saldrá bien y se verá perjudicada la productividad.

Este maravilloso verbo tiene un solo objetivo: que cada persona pueda llevar a cabo una tarea sin preocuparse de que las demás hagan su trabajo. Por ello es fundamental que el equipo se conozca, exista confianza personal y confianza en las capacidades de cada uno de ellos.

Claves para no ser víctima del micromanaging

  • Evalúa los motivos: la inseguridad en tu forma de gerenciar puede venir de un problema de la infancia, familiar o incluso de pareja. No temas buscar ayuda con un terapeuta para superarla. Puede afectar muchos aspectos de tu vida.
  • El poder de delegar: un líder necesariamente debe ser un buen estratega, y como tal, sabe exactamente las habilidades de cada miembro del equipo. Descubre qué actividades delegar en cada quien.
  • Explicar y explicar: no importa si tienes que tomarte un buen tiempo para explicar a alguien las tareas que le corresponden, lo importante es que cada quien se haga cargo de sus labores. Si aprendes a explicar claramente las necesidades o requerimientos de una tarea, será más fácil quedar satisfecho con los resultados.
  • Corregir en privado: “Se felicita en público y se corrige en privado”. Hazlo. No por una vez que el trabajo no haya sido como se esperaba, debes tomar las riendas el resto de las veces. La mejor opción es que te sientes con el empleado que “falló” y corrijas los errores que no te gustaría ver en la próxima tarea.
  • Invertir en tecnología: en la actualidad no es necesario pensar manualmente en cada una de las tareas. Es posible invertir en recursos o herramientas tecnológicas que simplifiquen la labor de delegar.
  • Delegar para delegar: si definitivamente no te sientes capacitado para depositar tu confianza en todos los miembros del equipo, pero tampoco estás en condiciones de cambiar a toda la plantilla, la solución puede ser delegar en un sub gerente o alguien de confianza que se encargue de distribuir las tareas entre el resto de la nómina.
  • Contratar a los mejores: no sirve de nada tener miedo a contar con un equipo lleno de personas inteligentes, incluso si aparentan ser más inteligentes que tú. Cada persona tiene una serie de habilidades y capacidades únicas, así que lo mejor es explotar el mejor lado de ellos y sacar provecho de sus talentos.
  • Permitir la creatividad: a veces no es necesario decirle a las personas cómo hacer todas las cosas. Cada empleado está apto para descubrir sus métodos más efectivos de manera independiente.

Poner en práctica todos estos consejos puede significar el fin del temido micromanaging, una actitud que puedes desarrollar incluso sin darte cuenta. Reúnete con tu equipo y evalúa las aptitudes que poseen para poder tener la confianza en cada uno de ellos.

Ricardo Vargas

Emprendedor y mentor. Con más de nueve años de experiencia profesional mi especialidad es la generación de leads a través de inbound marketing, la estrategia empresarial, el desarrollo de negocio y la consultoría digital.

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